El humor fortalece al matrimonio y a la familia… pero, cuidado, hombres y mujeres no lo usan igual

Elena Granata, profesora de la Universidad Politécnica de Milán, ha dedicado tiempo a investigar el papel del humor en la vida del matrimonio y la familia, y ha plasmado algunos de los hallazgos de los expertos en un interesante libro, Reír en familia (Ciudad Nueva, 2017). 

Por ejemplo, es muy común escuchar decir a mujeres que tal o cual hombre les conquistó “porque me hacía reír”. Robert Provine, profesor de neurociencia de la Universidad de Maryland, ha investigado las formas en que hombres y mujeres usan la risa y ha encontrado diferencias (aplicables al menos a la cultura norteamericana y probablemente a toda la Occidental).

1. En general, las mujeres ríen más que los hombres, especialmente cuando están en grupos mixtos.

2. Cuando un hombre habla a una mujer, ésta ríe más que él.

3. Los hombres encuentran atractivas a las mujeres cuando ríen… y entienden la risa como una invitación a continuar el trato.

4. La capacidad de apreciar el humor y la de hacer reír parecen repartidas por igual en ambos sexos.

La ironía de ellas ayuda; la de ellos, no

Cuando un matrimonio lleva ya años casado, pueden tener un lenguaje codificado de bromas e ironías que les ayuda a sobrellevar los problemas.

Sin embargo, puede ser contraproducente en casos muy concretos. Un ejemplo lo da el estudio de 1997 de Catherine Cohan y Thomas Bradubury. Descubrieron que en un luto grave, por la muerte de un ser querido, o en una crisis grave, como perder el trabajo, el marido puede recurrir a la ironía y el humor y eso daña y molesta gravemente a la esposa. Detectaron que las posibilidades de ruptura o separación en los 18 meses siguientes aumentaban en estos casos. Se sospecha que la mujer percibe la ironía masculina como una forma de esquivar el problema o de rechazar afrontarlo en serio, como si el marido huyera de su responsabilidad.

Por el contrario, cuando la que es autoirónica es la mujer, a ella (y a la pareja) le va bien. El psicólogo John Gottman descubrió que la ironía de la mujer ayudaba a rebajar la tensión y el enfado de su marido… algo que, al parecer, no funciona igual si el irónico es el marido, al menos en los temas realmente graves que hemos comentado.

Las parejas con mujeres irónicas lograban matrimonios más estables que las parejas con mujeres poco o nada irónicas, según el artículo “Umorismo di genere” de 2010, en la revista “mente e cervello”.

Elena Granata deduce, por lo tanto: “Queridas amigas, reírnos de nosotras mismas, de nuestros defectos, de nuestras idiosincracias, de nuestras pequeñas manías y debilidades puede ser de gran ayuda para aquellos que tienen la suerte de vivir a nuestro lado”.

En una época de matrimonios cansados

Elena Granata enseguida anima a aplicar el humor especialmente a los matrimonios de nuestra época acelerada, cansados y agobiados.

Nos vamos acostumbrando a comunicaciones solo de servicio (“¿han hecho los deberes los niños?”, “te acordaste de comprar lo que te dije”?, “¿ya te dije que mi padre vendrá esta semana?”); se convierte en costumbre programar jornadas demenciales (“entonces quedamos que yo recojo a la pequeña en el jardín de infancia, después voy corriendo a la reunión en la universidad, a las 5 voy a la catequesis de primera comunión y tú te ocupas de los otros dos”); se hace rutina irnos a la cama por la noche con la lista de cosas que no hemos hecho y nos esperan al día siguiente; y vemos normal meternos los dos en la cama pero amenacer cuatro -los niños se meten sigilosamente entre las sábanas-; nos acostumbramos a no ver más la sonrisa en los ojos del otro. Y esta última es la más imperdonable de las distracciones”.

En este estadio, es importante dar un paso: “reírnos de nosotros mismos evita que volvamos a las cavernas”.

Repetir las emociones positivas

“Reírnos es fundamental. Recordar los momentos placenteros del pasado y del presente despierta las emociones positivas, que así pueden repetirse. Es como regresar a un lugar donde estuvimos felices, degustando el sabor de aquellas emociones”, escribe la autora.

El libro analiza también la importancia de la risa en el trato con los niños, y la importancia de dejar que los niños se puedan reír de los padres en ocasiones adecuadas. Reír, afirma el libro en otro capítulo, es “un pegamento para la familia”, y una riqueza que la familia comparte. Puede ir ligada al juego muy a menudo y es sano para el adulto porque ayuda a retornar a las alegrías de la infancia. También en el sufrimiento y el dolor el humor y la risa son armas sanadoras, explica el libro ya hacia el final.

6 consejos para vivir con humor

El libro termina con 6 recomendaciones para “cultivar la dimensión humorística de la vida”.

1. Reír siempre al inicio y al final de cada día.

2. Sonreír de la vida y de nosotros mismos.

3. Usemos el humor con inteligencia para fortalecer lazos.

4. Dejar que nuestros hijos se rían de nosotros y con nosotros.

5. Reír bien es reír con otros: ríe con amigos.

6. Con humor y valentía puedes cambiar las cosas.

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